Formas en las que se podria averiar el embrague de su coche

Los problemas relacionados con el embrague pueden llegar a ser muy caros y, desafortunadamente, son bastante comunes. En el caso de un embrague de cambio manual, casi se mantiene en fricción permanente, por lo cual está sujeto a un fuerte desgaste; sus componentes son demasiado sensibles y por ello se degradan de forma progresiva, e incluso de manera súbita, si no se propicia un correcto uso.

Es posible conseguir que el embrague dure por muchos años; dándole cuidados y siguiendo el uso apropiado, quizás se comporte bien hasta que su coche llegue al final de su vida útil. Es importante ser consciente de su funcionamiento, para que no caiga en malas prácticas al conducir.

Funcionamiento del embrague en los coches con cambio manual

La función del embrague consiste en transmitir los movimientos mecánicos hasta las ruedas, se localiza entre la caja de cambios y el motor, y también se encarga de detener ese movimiento, para que las velocidades puedan ser engranadas. Parece un tanto confuso que para realizar su función, tenga que pisarse el pedal de embrague; sin embargo, de esta manera es que se interrumpe el envío de movimiento que se efectúa entre el motor y la transmisión.

Acciones al conducir que resultan perjudiciales para el embrague del coche

No presionar el pedal del embrague hasta el fondo: por la transición que ocurre durante el embragado y desembragado, se produce demasiado estrés en el embrague; por ende, es preferible evitar que esa situación se alargue de más. Si desea detenerse o cambiar de marcha, debe pisar el pedal del embrague por completo, así se asegura de que el proceso se realice cuando el componente en cuestión se ha desacoplado bien.

En los vehículos en buen estado no se deben escuchar ruidos metálicos al usar embrague, ese sonido podría delatar la existencia de una avería o que no pisó el pedal hasta el fondo para cambiar de marcha. Imagine todo el daño que se le hace a la pieza y cómo ello acorta su vida útil, solo por una acción de descuido.

Pisar el embrague cuando no se debe: es común que algunas personas al detenerse por un momento, mantengan el pedal de embrague pisado para arrancar tan pronto lo suelten; también es frecuente que reposen ligeramente el pie sobre el embrague mientras no lo utilizan. En ambas situaciones, la reacción al liberar el pedal puede ocasionar daños al cableado y una fricción demasiado fuerte, generando averías graves.

Que se averíe el embrague no causará un daño a todo el coche; no obstante, el coste puede llegar a ser muy grande, si su mal funcionamiento se refleja en otros elementos. No siempre es posible rendir el presupuesto y al ver que no es suficiente, es razonable pensar “tendré que vender mi coche al desguace”; y al menos es algo factible, con lo cual podría obtener una suma considerable dependiendo del estado general del vehículo y así se quita ese quebradero de cabeza.